lunes, 24 de marzo de 2014

Si no sabes... no hagas.

Es preocupante que la filosofía no haya aun encontrado una respuesta a la causa de la existencia; el reclamo que dirijo no es a los que declaran la guerra por razones políticas o a la sociedad absorta en cuestiones tan efímeras que vuelve a los individuos en sombras humanas irrelevantes al curso histórico. En realidad mi reclamo es hacia los grandes intelectuales que buscan siempre acercarse al conocimiento, que disfrutan con la mera búsqueda, que al principio admiran al sabio, pero al final concluyen que son unos ignorantes a pesar de todo. Les reclamo profundamente y con mucho dolor ser sumamente inteligentes pero no lo suficientemente ambiciosos como para proveernos de una solución eficaz, a nosotros los mortales que morimos de necesidad infinita por cualquier cosa.

Es que parece que siempre, SIEMPRE, hemos necesitado de alguien que nos salve, alguien que nos guíe, alguien que nos defienda. No sabemos el origen que la vida, pero hemos de defenderla de amenazas que la hacen parecer frágil, no conocemos el fin de la humanidad, pero nos vemos en la necesidad hacerla convivir a toda costa y de una manera única.

No sabremos en dónde surgió la vida por primera vez, pero los humanos creemos que hemos de trasladarla a otro lado, un territorio que originalmente estaba destinado para nosotros como tierra prometida, pero por alguna razón aparecimos en el lugar equivocado.

Díganos de una buena vez si el hombre está destinado a ser blanco, a ser débil, a ser frágil, a ser comunista, a ser demócrata, a ser lo que sea... pero no me digan que solo está allí plantado en medio de lo desconocido, revolcándose en su absurdidad de ser contradictorio, de ser incongruente, de ser incapaz de sobrevivir por sí mismo con necesidad de que lo salven.

Ahora mismo, con toda la indignación que soy capaz, contradigo a Dostoievsky cuando dice: "Si la verdad justifica el sufrimiento de lo inocentes, en verdad os digo que ni toda la verdad vale tanto"... yo en verdad les digo, a ustedes los filósofos que si nos dijeran, de una buena vez, cuál es la razón del ser humano y esta resultara ser cualquier verdad, pues que mueran los que tengan que morir por alcanzar esa maldita verdad que nos tiene peleando en todos los frentes y perdiendo vidas de todos los bandos.

Ya estoy cansada de que se perdone una guerra por haber "derrotado al fascismo"; gracias por habernos salvado de él, ¿pero quién nos dijo que así debía ser? Ya estoy harta de ser testigo de crueldad en nombre de la democracia, causa ahora tan sagrada como la fe lo era a las cruzadas. Todas son masacres, todas son injusticias, todos son intentos al azar por atinarle a la verdad humana. Lo cierto es que nadie acierta, todos fallan y la humanidad sufre.

Si no sabemos de dónde venimos, a dónde vamos ni por qué, ¿Cómo es que siempre alguien debe llevarnos, cuidarnos, salvarnos si nos equivocamos?

viernes, 14 de febrero de 2014

¿Por qué celebrar formalidades?

Hoy es el día del Amor (y la Amistad), un día que alegra a muchas personas y a otros les hace sentirse solos e ignorados por los amigos que pasan el día con sus parejas. Todo es de colo rosa, rojo, hay mensajes de "te amo" en cada cosa/persona que permita que le peguen un corazón encima. ¿Qué es lo que celebramos realmente?

No solo festejamos el Día de San Valentín, sino los cientos de otros días calendarizados y no-calendarizados que los seres humanos compartimos socialmente; me refiero por ejemplo al Año Nuevo, al 10 de Mayo, al Día de la Independencia, o bien una boda, una posada, o hasta unas elecciones. El caso es que son días en que todos acordamos sentirnos felices y unidos por una causa.

Hay dos reacciones que las personas tenemos frente a las convenciones sociales, podemos aceptarlas o criticarlas; lo que me preocupa son (somos) todas las personas que no vamos en contra del amor, de los regalos, del compromiso, de la fe, de la celebración, del nacionalismo, etc., pero sí en contra de las imposiciones. ¿Significa de estamos destinados a perdernos de la dicha de un día especial solo porque todos los demás decidieron que también la celebrarían? Además, qué pasa con las personas que no sienten realmente el resto del año la compasión, la dedicación, el compromiso ciudadano, la gratitud con la madre, no cumple los propósitos de año nuevo, etc., ¿significa que deberían dejar de recordar todos esos sentimientos aunque sea por un día?

Me parece que no hay que olvidar dos cosas, la primera es que la Iglesia no hace la fe, el matrimonio no hace el compromiso, las elecciones no hacen la democracia y un día de fiesta no hace la amistad ni el amor. La segunda,  es que a pesar de ello, cada sentimiento o concepto es una realidad que se realiza con una acción y no queda grabada en ningún lado, es por eso que necesita ser "representada" por un objeto o un ritual. Así que por un lado es cierto que celebrar no te hace ser más o menos de lo que estés celebrando, pero también es importante representar aquello que es significativo y único en los humanos.

Tiene su mérito festejar, tanto para las personas que olvidan el resto del año aquello que hoy celebran, tanto como para aquellos que lo recuerdan pero prefieren ir en contra de las reglas sociales. Es verdad que estamos llenos de vendimia, de alcohol, de doble moral o de discursos vacíos; pero podríamos olvidar las fallas en la parte que solo representa a los ideales y ver lo bonito que es, que aunque sea por un día, todas las personas reconozcan lo importante que es tener valores.

Lo más importante no es festejar o protestar, sino saber que lo que hacemos es solo una "representación" de algo muy importante para todos, porque quiero pensar que nadie negaría la imortancia de ser nobles, de tener amigos, de ser libres o de ser amados; lo que importa es no darle TODA la importancia al festejo y olvidarnos de lo que estamos representando.

Y... aun y cuando haya gente que olvide lo que las fiestas significan, no considero que esté del todo mal seguir festejando. Aunque no me una a la hipocresía, hay peores cosas que dañan nuestro mundo que un montón de gente celebrando junta la Navidad, o unos cuantos dando limosma en Semana Santa. Tanto daño hacen los que el resto del año no construyen un mejor presente, como los que rompen con la poca unidad social que aun nos queda.

No hay que darle tanta importancia a algo que es solo un reflejo, es todo. Como dice mi papá: "Estoy en contra del consumismo y las formalidades. El amor se demuestra los 365 días del año... pero es bonito que te den un detallito este día..."

Feliz día